Las grandes y olvidadas “Cajas de Resistencia”
¿Qué es? ¿Qué alcance tiene? ¿Cómo se gestiona?
Una caja de resistencia es un fondo económico para sustentar la lucha obrera, se basa ante todo en la solidaridad entre iguales, en un apoyo entre quienes generan directamente una lucha y quienes sienten la necesidad de participar de la misma, esquivando el aislamiento que nos suele rodear.
Su ámbito puede ser en la concreción de una empresa, un barrio, un sindicato, un conjunto de personas trabajadoras... y el ciclo de vida puede ser permanente o para un conflicto concreto.
Las bases que rigen el uso deben estar determinadas de forma horizontal por las personas trabajadoras. Se ha de redactar un reglamento consensuado, que invite a la votación en la toma de decisión de las situaciones específicas, que se vayan sucediendo a lo largo de un conflicto. Se debe entender como una medida de apoyo a la subsistencia en caso de necesidad.
La caja se activa en una fecha determinada para una situación concreta y está destinada a cubrir lo que se haya establecido en el reglamento, por ejemplo, el pago de "nóminas" de las personas que están ejerciendo el derecho a la huelga y así lo requieren por necesidad, o que han sido despedidas como resultado del conflicto, pago de servicios de abogacía, cubrir multas.
Las cajas de resistencia han sido un arma efectiva de la lucha obrera a lo largo de su historia. En primera instancia no sólo servían para equilibrar el pulso de una huelga, sino que también se hacían cargo de aquellas prestaciones que ahora cubre el estado, como el desempleo o bajas por enfermedad. A día de hoy son pocos los sindicatos que mantienen vivas las cajas, nutridas con porcentajes de las cuotas de las personas afiliadas y con donaciones puntuales externas e internas, para luchas concretas. El sindicato vasco ELA cuenta con ella, pero muchos otros han dejado morir esta medida de acción, presión y salvamento. Es una medida realmente efectiva, ya que, cuando las bases se unen, solidarizan y autofinancian la máquina empresarial se tambalea, acercando el punto de partida en las negociaciones a la clase obrera.
La estructura intergremial siempre fue muy eficiente en este sentido, gracias a la solidaridad y a las conquistas por sector, un gremio se declaraba en huelga y eran otros que seguían trabajando en activo, los que sustentaban a las familias durante la lucha. Este sistema no requería una gran previsión para nutrir una caja, en ocasiones ni siquiera existía físicamente como tal, se recogían las donaciones en puntos de encuentro como tabernas y se distribuían a las familias.
A día de hoy la no previsión se vuelve en nuestra contra, como consecuencia del individualismo neoliberal que rige nuestra existencia, la solidaridad obrera está limitada y la empresa es muy consciente de ello. En nuestro mundo idílico, las aportaciones a la caja serían un gasto mensual más, desde que cobráramos la primera nómina. Nuestras nóminas sustentan de manera obligatoria formación, impuestos estatales, sanidad, refuerzo a las pensiones cuando es necesario, y de manera voluntaria más sanidad, retribuciones flexibles. Vivimos en la abducción del seguro obligatorio y conveniente, asegura tu casa, tu coche, tu hipotética incapacidad, tu vida, asegúrate la muerte y el nicho.
¡Asegurémonos la lucha, nuestros derechos y condiciones laborales!
Fdo. La Tu conciencia colectiva
Fuentes:

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