El músculo obrero en la lucha de clases: “La Canadiense”

En febrero de 1919 la sociedad "Riegos y Fuerzas del Ebro" de Barcelona, perteneciente a la empresa de origen canadiense "Barcelona Traction, Light and Power Company, Limited" dedicada a la producción eléctrica, despide a 8 trabajadores de una oficina por pertenecer a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Se vivía un descontento general causado por la penosidad de las condiciones del trabajo: desarrollo de la actividad en el agua de las presas sin ropa adecuada y en invierno, trabajadores malviviendo en campamentos empresariales, salario en vales para gastar en mercados propios de la empresa, numerosos accidentes, largas jornadas sin descansos...

Tras los despidos, el 5 de febrero de 1919 se declara la huelga en la oficina con el apoyo incondicional del sindicato CNT, hasta la readmisión de los despedidos. Unos días después, el comité de huelguistas presenta a la patronal unas bases, en las que se exige: la readmisión de los 8 despedidos y otros 140 expulsados, aumento de sueldo, despido deesquiroles, destitución de un alto cargo (Coulton) y el que no se tomaran represalias. La empresa responde con la publicación de un anuncio en el que se pedía personal y ofrece aumento de sueldo a los huelguistas, quienes se niegan a volver al trabajo.

La respuesta de la Dirección es recurrir a la policía para el desalojo, ante esta acción, el 8 de febrero casi la totalidad de la plantilla de la eléctrica se suma al paro. Otra de las 3 eléctricas que operan en Barcelona, se solidariza declarando la huelga.

Dos semanas después se suma el sector textil con un 80% de mujeres en sus filas.Las mujeres juegan un papel importante porque están organizadas, vienen instruidas de la reciente "Revuelta de las mujeres". El 17 de febrero se presentan las reivindicaciones de este sector: el reconocimiento del sindicato, jornada máxima de 8 horas, sábado inglés, abolición del destajo, pago de jornal íntegro en caso de accidente y prohibición del trabajo de menores.

El conflicto se expande el 21 de febrero al cortar la luz de la ciudad de Barcelona, la lucha gana dimensión afectando al transporte, fábricas, hogares y tiendas. Dos semanas después de los despidos iniciales, el 70% de la industria catalana está paralizada, a estas alturas se ha absorbido al sector ferroviario.

En pocas semanas se ha paralizado toda la ciudad afectando a otras comarcas. Esto es posible por la acción directa y la solidaridad intergremial, el casi medio millón de afiliad@s a la CNT en Barcelona impulsa la fuerza obrera anarcosindicalista, que avanza imparable.

Todos los intentos de la patronal con ayuda del gobierno fracasan ante el músculo obrero desatado, el uso de esquiroles, la declaración del Estado de Guerra, la militarización del sector eléctrico para obligar a los obreros a volver al trabajo, las amenazas directas y las detenciones. La militarización acaba con 3000 personas trabajadoras detenidas y encarceladas en el Castillo de Montjuïc entre otros, famoso por recluir y torturar a anarquistas, sindicalistas y revolucionari@s. Comienzan los atentados terroristas de la patronal que al igual que los derechos conquistados, trascenderán a la huelga.

El sindicato de artes gráficas aplica la censura roja, no se hacen publicaciones de noticias en contra de la huelga, del movimiento obrero, ni de la CNT. Esto imposibilita que el gobierno divulgue sus escarmientos, detenciones, despidos y amenazas. Únicamente el diario de Barcelona publica la situación de "Estado de guerra" en que se ve inmersa la ciudad tras la militarización del sector eléctrico.

Tras 44 días de huelga se pacta: liberación de pres@s, restablecimiento de garantías, apertura de locales sindicales, readmisión de despedid@s, aumento de sueldos, garantías para evitar represalias, jornada de 8 horas, abono de jornal íntegro en caso de accidente, 50 mil pesetas por indemnización y pago de salarios caídos durante la huelga.

El movimiento obrero da un ultimátum de 72 horas para que se libere a las personas encarceladas y vuelve al trabajo. La no liberación provoca la proclama de la Huelga General. Ésta dura 15 días, tras los cuales se firma el RD del 4 de abril, por el que se establece la jornada de 8 horas y se prohíbe el trabajo nocturno en panaderías y similares durante más de seis horas consecutivas. España se convierte en el primer país del mundo en establecer por ley la jornada de 8 horas.

Esta demostración de fuerza radicalizó los conflictos de la lucha de clases, la patronal se polarizó y dividió en dos. Una rama moderada y otra delictiva, la Federación de la Patronal Catalana que operaba en la ilegalidad con la connivencia del gobierno, junto a policías corruptos como Bravo Portillo, formaron brigadas de terroristas que atentaban contra la ciudadanía, asesinando a sindicalistas en plena calle. Estos atentados contra la clase obrera duraron hasta 1923 y se cobraron más de 400 vidas. La CNT fundó los grupos de acción de lucha armada contra el pistolerismo de la patronal, precursores de las milicias en la guerra civil.

Se ilegalizó la CNT, que siguió operando de manera efectiva en la clandestinidad, dada su raíz de autosuficiencia individual que se ramifica hacia la unión colectiva, una persona obrera es un sindicato.

Quedó patente que un derecho ganado no es un derecho adquirido, dado que una parte de la patronal no estaba dispuesta a perder sus privilegios radicalizados en la explotación proletaria, no respetando la ley de la jornada. Todos y cada uno de los derechos con los que contamos hoy han sido firmados con tinta roja, sangre diluida con el sudor de la clase obrera que escribe nuestra historia. Una historia repleta de conquistas, que atesoramos y estamos en la obligación de defender. No retrocederemos ante la presión de la máquina empresarial, empujemos juntas para avanzar un paso más. Las futuras generaciones merecen mirar atrás con orgullo, como hacemos nosotr@s hoy, y no heredar este músculo obrero atrofiado que apenas nos sostiene. Compañer@ ¡DESPIERTA!

Fdo: Atrofia Muscular

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